Casa Milagro El gremio pidió. El Gobierno respondió. ¿Alcanza?

CASA MILAGRO

Actualizado: julio 2026 · Lectura: 7 min

Casa Milagro El gremio pidió. El Gobierno respondió. ¿Alcanza?

Todo sobre Casa Milagro y lo que significa para la construcción en Colombia

Durante décadas, comprar vivienda en Colombia tuvo un propósito casi único: tener un techo propio. Hoy esa lógica convive con otra completamente distinta — comprar o desarrollar vivienda para generar ingresos por arriendo, ya sea de largo plazo o por noche.

Hay conversaciones que un sector lleva años teniendo con distintos gobiernos, sin que nadie termine de escuchar.

La construcción en Colombia lleva más de tres años en una de esas conversaciones.

Y la semana pasada, por primera vez en mucho tiempo, llegó una respuesta con nombre propio.

Se llama Casa Milagro.

Este artículo cuenta las dos partes de esa historia — la petición y la respuesta — porque para entender lo que significa Casa Milagro para el sector de la construcción, primero hay que entender la magnitud de lo que el gremio ha venido pidiendo, y por qué.

El diagnóstico que Camacol nunca dejó de repetir

Guillermo Herrera, presidente de Camacol, lo dijo en mayo de 2026 con una claridad que pocas veces se escucha en un comunicado gremial:

  1. El año pasado se inició la construcción de apenas 115.000 unidades, pero en el país se formaron más de 370.000 familias nuevas.
  2. Esa brecha — 370.000 familias nuevas, 115.000 viviendas iniciadas — es el número que define la crisis habitacional de Colombia en 2026. No es una crisis de demanda. Las familias quieren comprar. Es una crisis de oferta, de financiamiento y de política pública.
  3. Herrera advirtió que las altas tasas de interés y el incremento en los costos de producción amenazan con elevar las tasas de los créditos hipotecarios hasta 14,5%. A esto se suma una desaceleración que está destruyendo cerca de 22.000 empleos formales cada mes.
  4. En lo que va del Gobierno saliente, 100.000 familias han desistido de comprar vivienda VIS.</cite> No porque no quisieran. Porque sin el programa de subsidios que hacía viable el cierre financiero, la ecuación simplemente no cerraba.

Los números detrás de la crisis

Para dimensionar lo que ocurrió, hay que mirar la inversión pública.

La inversión pública nacional destinada a vivienda se redujo 42,4% en términos reales entre 2022 y 2026. Durante este año no se realizaron nuevas asignaciones de subsidios de Mi Casa Ya, cuando en 2022 se habían otorgado cerca de 67.000 beneficios.

El resultado fue una cadena de consecuencias directas:

  1. durante 2024, el número de constructoras en procesos de insolvencia creció 20%, superando 540 empresas.
  2. Empresas que habían pactado precios en preventa y luego no pudieron sostener los costos de construcción.

  3. Para 2026 se proyecta una contracción de 7,7% en el valor agregado del sector edificador.
  4. En un sector que genera 1,6 millones de empleos directos y 2,7 millones de empleos indirectos — uno de cada cinco empleos del país — y cuya inversión anual representa 5 puntos porcentuales del PIB,

    ese número no es solo una estadística sectorial. Es un impacto que recorre toda la economía.

Lo que el gremio propuso formalmente

CASA MILAGRO

Camacol no llegó al cambio de Gobierno con quejas. Llegó con propuestas.

Camacol, Asobancaria y Asocajas, con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo, elaboraron una serie de propuestas estructuradas en cuatro frentes: fortalecimiento de los programas de acceso a vivienda, desarrollo de nuevos modelos de negocio, impulso a ciudades más ordenadas y sostenibles, y mejora de la competitividad de la industria.

La hoja de ruta presentada por Camacol incluía cinco propuestas concretas: reactivar Mi Casa Ya en versión mejorada con eficiencia fiscal y cobertura ampliada; implementar un programa de Reactivación para Todos; recuperar los beneficios tributarios de las cuentas AFC para incentivar el ahorro; implementar coberturas a las tasas de interés similares a los programas PIPE 1 y PIPE 2; y rediseñar los subsidios VIS para reducir los desistimientos.

El mensaje era consistente:

Camacol anunció que trabajaría con el nuevo Gobierno durante el periodo 2026-2030 para impulsar vivienda, empleo e inversión en Colombia, señalando que serán fundamentales la estabilidad institucional, la seguridad jurídica y la construcción de acuerdos para reactivar la economía.

la respuesta del nuevo Gobierno

Casa Milagro — los primeros detalles

El ministro de Vivienda designado, Jaime Andrés Beltrán, reveló en entrevista con Caracol Radio y W Radio los primeros contornos del programa con el que el gobierno de Abelardo de la Espriella busca reactivar el acceso a vivienda.

La política del presidente Abelardo de la Espriella es una política social que nos permita nuevamente retomar el camino que inició con Mi Casa Ya. Nosotros le hemos titulado Casa Milagro, donde la articulación de los diferentes sectores nos permita no solamente darle la oportunidad a la gente de acceder a una casa con créditos realmente asequibles, sino también el apoyo y fortalecimiento a los mejoramientos de vivienda», explicó Beltrán.

El ministro designado también fue directo sobre el diagnóstico de partida: «Tuvimos cuatro años donde este ministerio, a través de algunos decretos, desmontó una de las principales políticas que tenía el Gobierno nacional hace años: la posibilidad de que los colombianos accedieran a una casa. Hoy tenemos una enorme oportunidad de devolverle la confianza tanto a la ciudadanía como a los constructores para reactivar un mercado que genera empleo y dinamiza la economía.

Cómo funcionará el esquema

Casa Milagro no es un subsidio único y directo. Es un modelo de articulación financiera entre múltiples actores.
El programa integrará subsidios, créditos y beneficios provenientes de entidades como el Fondo Nacional del Ahorro, las cajas de compensación familiar y el sistema financiero, con el propósito de reducir el costo que deben asumir los compradores.

Eso significa que la tasa del 2% que se ha mencionado como objetivo no vendría de una reducción directa del costo de los créditos en el mercado, sino de la suma de aportes de distintas fuentes — subsidios del Estado, descuentos del FNA, beneficios de las cajas de compensación — que en conjunto reducirían el costo efectivo para el comprador.

La directriz del presidente es no solamente buscar las tasas más bajas, sino articular con las diferentes entidades, como el Fondo Nacional del Ahorro, las cajas y los bancos, de tal manera que ese dos por ciento lo podamos encontrar no solamente a través de un subsidio o de un crédito en un banco, sino con beneficios de diferentes fuentes», precisó Beltrán.

Lo que Casa Milagro tiene que Mi Casa Ya no tenía

Uno de los elementos más relevantes del nuevo programa es su alcance ampliado.

Casa Milagro no estará concentrado únicamente en la compra de vivienda nueva. Una parte importante de los recursos estaría dirigida al mejoramiento de viviendas existentes, la legalización de barrios y la ampliación del acceso a servicios públicos, especialmente en zonas donde las familias tienen dificultades para formalizar sus propiedades.

Esto amplía significativamente el universo de beneficiarios potenciales y responde a una demanda que el sector y los analistas venían señalando: la política habitacional no puede limitarse a la vivienda nueva cuando existe un déficit cualitativo enorme de hogares que ya tienen una vivienda pero sin condiciones adecuadas.

La pregunta que el sector se está haciendo: ¿alcanza?

Aquí es donde el análisis se complica — y donde la honestidad es más necesaria que el optimismo.

Lo que todavía no se sabe

Todavía no se conocen el valor de los subsidios ni el presupuesto total de Casa Milagro. El ministro designado indicó que esos puntos siguen en discusión con el Ministerio de Hacienda. Según él, el presidente electo De la Espriella hará el anuncio oficial el próximo 7 de agosto.

Eso significa que entre hoy y el 7 de agosto, el sector está operando con una señal positiva pero sin los números que permitirían hacer proyecciones concretas. Las constructoras que estaban evaluando arrancar proyectos tienen buenas noticias en términos de dirección de política pública — pero todavía no tienen las condiciones específicas de acceso que necesitan para tomar decisiones de inversión.

El reto del 2%

Llevar la tasa efectiva al 2% — frente al 10% actual del mercado — es una de las metas más ambiciosas anunciadas para el sector en la última década. Para ponerlo en perspectiva:

de acuerdo con los modelos econométricos de Camacol, cada punto porcentual adicional en la tasa hipotecaria genera una caída del 9,3% en las ventas VIS, con un rezago de nueve meses.</cite> Si esa relación se sostiene en sentido inverso, una reducción significativa de tasas podría tener un impacto muy positivo en la demanda — pero requiere que el programa llegue con recursos suficientes para sostenerlo en el tiempo.

Lo que el sector necesita que el 7 de agosto confirme

Camacol y los analistas del sector coinciden en que la velocidad de reactivación dependerá de al menos tres variables que Casa Milagro deberá resolver en su decreto oficial: el monto de los subsidios — que determina cuántas familias pueden acceder; la focalización — si prioriza VIS, clase media o ambos segmentos; y la continuidad — si el programa tiene una proyección de largo plazo que dé certeza a las constructoras para tomar decisiones de inversión.
Guillermo Herrera advirtió que la consolidación real del sector dependerá de decisiones políticas inmediatas: reactivación de subsidios nacionales,

estabilización de tasas de interés, y fortalecimiento de gobiernos locales. Sin estos cambios, 2026 reproducirá el patrón de 2025: ventas nominales crecientes, pero oferta insuficiente, déficit estructural sin resolver, y familias vulnerables fuera del mercado formal.

Qué significa esto para el sector constructor — antes del 7 de agosto

El impacto de Casa Milagro sobre la construcción no llegará el día que se firme el decreto. Llegará progresivamente, en la medida en que los compradores que habían desistido vuelvan a confiar en que pueden cerrar el financiamiento de su vivienda.
Ese proceso tiene un efecto multiplicador bien documentado:

la construcción mueve 34 subsectores de la industria nacional asociados directamente a la obra, sin contar los de dotación, y tiene además el mayor impacto social: la generación de miles y millones de empleos.

Cuando una obra arranca, no solo se mueve una grúa — se activa una cadena completa de proveedores, transportadores, fabricantes y comerciantes.

Camacol proyecta que para 2026 los inicios de obra podrían tener un repunte superior al 13%</cite>, en un escenario donde las condiciones de financiamiento mejoran. Casa Milagro podría ser exactamente el catalizador que esa proyección necesita para materializarse.

Lo que el sector sabe hoy con certeza es que hay una voluntad política clara de revertir el ciclo. Lo que sabrá el 7 de agosto es si esa voluntad viene acompañada de los recursos que la hacen posible.

 

Qué significa esto para el sector constructor — antes del 7 de agosto

¿Cuándo entra en vigencia Casa Milagro?
El programa será anunciado oficialmente el 7 de agosto de 2026, cuando el presidente Abelardo de la Espriella se posesione y firme el decreto con los detalles definitivos — presupuesto, condiciones de acceso y fuentes de financiación.

¿Casa Milagro reemplaza completamente a Mi Casa Ya?
Sí. Casa Milagro es el sucesor de Mi Casa Ya, con un esquema más amplio que incluye no solo compra de vivienda nueva sino también mejoramiento de viviendas existentes y legalización de barrios.

¿Qué sectores del mercado cubrirá Casa Milagro?
Los detalles específicos de focalización aún no están definidos. Se anunciarán el 7 de agosto. Lo que sí se ha confirmado es que cubrirá tanto vivienda nueva como mejoramiento de vivienda existente.

¿Por qué el 2% es tan significativo para el sector constructor?
Actualmente los créditos hipotecarios en Colombia están al 10%. Reducir el costo efectivo al 2% mediante la articulación de subsidios y beneficios de distintas entidades haría que millones de familias que hoy no califican o no pueden sostener un crédito puedan acceder a vivienda propia — lo que directamente reactiva la demanda y, con ella, los inicios de obra.

¿Qué proyecta Camacol para los inicios de obra en 2026?
Camacol proyecta un repunte en inicios de obra superior al 13% para 2026, condicionado a que las políticas de financiamiento mejoren. Casa Milagro podría ser el factor que catalice esa recuperación.

¿Por qué la crisis habitacional importa más allá del sector constructor?
Porque la construcción genera 1,6 millones de empleos directos y 2,7 millones indirectos en Colombia — uno de cada cinco empleos del país. Y porque la construcción de vivienda formal reduce directamente más del 33% de los problemas de pobreza multidimensional relacionados con agua, saneamiento, pisos, paredes y hacinamiento.