Actualizado: junio 2026 · Lectura: 6 min Construcción para renta corta en Colombia
Durante décadas, comprar vivienda en Colombia tuvo un propósito casi único: tener un techo propio. Hoy esa lógica convive con otra completamente distinta — comprar o desarrollar vivienda para generar ingresos por arriendo, ya sea de largo plazo o por noche.
Y las cifras muestran que no es una tendencia marginal: solo en Cartagena, Medellín y Bogotá se concentra el 46% de toda la oferta nacional de renta corta del país.
Según el análisis de tendencias de Amarilo para 2026, una de las constructoras con mayor trayectoria del país, una tendencia disruptiva que se consolida este año es el diseño de proyectos específicos para la inversión en renta, con el modelo Multifamily y los apartamentos aptos para plataformas de renta corta transformando sectores estratégicos de Medellín, Bogotá y Cartagena. No es un fenómeno aislado ni una moda de redes sociales: está respaldado por cifras de inversión institucional, cambios en el comportamiento del comprador joven y condiciones macroeconómicas que lo están impulsando con fuerza.
El tamaño real del mercado: las cifras que pocos conocen
Antes de hablar de tendencias hay que hablar de magnitud, porque el crecimiento de este segmento en Colombia ha sido más rápido de lo que la mayoría del sector percibe.
Según el estudio de AirDNA citado por la constructora Conaltura, en abril de 2025 Colombia contaba con 116.685 inmuebles listados en 85 mercados de hospedaje activos en plataformas de renta corta. La oferta de inmuebles para esta actividad pasó de 7.000 a 15.000 unidades entre 2021 y 2023 — un incremento del 115% en solo dos años, de acuerdo con cifras de La Lonja recogidas por la revista Semana.
El impacto económico ya es significativo: en 2023 Colombia generó 436 millones de dólares por concepto de viviendas turísticas de renta corta, ubicando al país en el tercer lugar de la región en ingresos por este concepto, según un estudio de All The Rooms. Para 2024, la Asociación Colombiana de Prestadores de Servicios Turísticos por Medio de Plataformas Digitales (Asohost) proyectó un crecimiento del 7% adicional en la industria, alcanzando cerca de 650 millones de dólares en ingresos.
Y hay un dato que conecta directamente esta tendencia con la construcción: cerca del 20% de las viviendas nuevas construidas en Colombia hoy son compradas por inversionistas que las ingresan al mercado de arrendamientos, según cifras de La Lonja. En el departamento de Bolívar, la proporción es todavía más alta — tres de cada diez proyectos en construcción tienen como fin las rentas temporales.
Por qué este momento específico — las condiciones que lo hacen posible
Tres factores convergen exactamente ahora, y entenderlos explica por qué la tendencia se acelera en 2026 y no antes.
El primero es el costo del dinero. Después de tasas hipotecarias que llegaron a picos del 13,25% hace pocos años, las tasas en Colombia se acercan al 7% en 2026. Crédito más barato significa más compradores con capacidad de apalancarse, y eso incluye a inversionistas que antes encontraban el financiamiento demasiado costoso para justificar la operación.
El segundo es el comportamiento del peso colombiano. La moneda se ha valorizado más de un 15% en el periodo reciente, convirtiéndose en una de las de mejor desempeño en América Latina y el mundo. En la práctica, esto significa que quien trae dólares a Colombia para invertir captura una ganancia adicional por el movimiento cambiario, además del retorno del activo inmobiliario — un incentivo que está atrayendo capital extranjero hacia el sector.
El tercero es generacional y estructural. Según declaraciones recogidas por Semana, los millennials y la generación Z muestran una preferencia creciente por la flexibilidad de la renta sobre la propiedad a largo plazo — para muchos jóvenes, comprometerse a un crédito hipotecario de 15 o 20 años resulta poco atractivo frente a modelos más líquidos y flexibles. A esto se suma el crecimiento sostenido del turismo nacional e internacional, que alimenta directamente la demanda de unidades para renta corta en zonas turísticas y de negocios.
Los modelos que están apareciendo: Multifamily, Coliving y unidades lock-off
La tendencia no se manifiesta de una sola forma. Conviene distinguir los modelos que están ganando terreno porque cada uno responde a una lógica distinta.
Multifamily es el modelo más institucional: edificios completos de un solo propietario, diseñados, financiados y operados exclusivamente para arriendo. Bancolombia, a través de su línea de Renta y Uso, tiene el objetivo de desarrollar 5.000 unidades de vivienda en arriendo para 2026, y ya cuenta con cerca de 1.400 unidades entre estabilizadas y en desarrollo. Su primer proyecto, Nomad 77, es un edificio de 127 unidades en Bogotá que ya está en operación.
Coliving combina habitaciones privadas con espacios comunes compartidos, pensado para estudiantes, trabajadores remotos y personas que buscan comunidad además de vivienda. Su atractivo principal es el ahorro: hasta un 40% frente al alquiler tradicional, con servicios como internet, limpieza y mobiliario incluidos.
Las unidades lock-off son quizás la innovación de diseño más interesante dentro de esta tendencia: apartamentos que pueden dividirse en dos espacios completamente independientes. El propietario puede habitar una zona y rentar la otra, o alquilar ambas por separado, maximizando el flujo de caja de una sola unidad.
Dónde se está concentrando — las ciudades que lideran la tendencia
La inversión en renta corta no está distribuida uniformemente en el mapa colombiano. Según datos de AirDNA citados por Conaltura, Cartagena lidera con 8,89 inmuebles de renta corta por cada mil habitantes, la densidad más alta del país, seguida por Medellín y Bogotá.
En Bogotá, las zonas con mayor demanda son la Zona G y Chapinero, además de sectores como La Candelaria, Usaquén, El Chico y Modelia, según Ciencuadras. En Medellín, El Poblado y Laureles-Estadio siguen siendo los sectores de referencia, aunque Ciencuadras también identifica crecimiento en zonas emergentes como Villa Hermosa y Buenos Aires. Antioquia, en general, tiene el mayor número de registros nacionales de turismo (RNT) activos del país, con más de 13.000 inscripciones, según datos recogidos por Semana.
El marco regulatorio: lo que toda inversión debe cumplir en 2026
Este es el punto donde más se equivocan quienes se acercan por primera vez a este modelo de inversión, y merece atención detallada porque la regulación colombiana es específica y se ha endurecido recientemente.
Lo primero que hay que entender es una distinción legal clave: en Colombia, si se renta un inmueble por menos de 30 días, no se está en el negocio de arrendamientos sino en el de servicios turísticos, y esa actividad se rige por la ley comercial, no por la ley de arrendamiento de vivienda urbana.
Los requisitos obligatorios, según el Decreto 1836 de 2021 del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, incluyen:
- Registro Nacional de Turismo (RNT): obligatorio desde agosto de 2022 para toda propiedad de renta corta. El trámite se hace gratuitamente a través de Confecámaras, tiene vigencia de un año y debe renovarse dentro de los primeros tres meses de cada año. Cada propiedad requiere su propio número de RNT, incluso si un mismo propietario tiene varias.
- Código CIIU correcto: el RUT del prestador debe tener registrada la actividad económica de servicios turísticos, con códigos como 6820, 5512 o 5519.
- Tarjeta de Registro de Alojamiento (TRA): un registro obligatorio de huéspedes que debe mantenerse disponible para las autoridades en cualquier momento.
- Compatibilidad con propiedad horizontal: si el inmueble está dentro de un conjunto o edificio, el reglamento de copropiedad debe permitir expresamente el uso turístico. Este es, según consultorías especializadas como Vancasta, el obstáculo más frecuente y más costoso de pasar por alto antes de comprar.
- Contribución al Fontur: los ingresos operacionales de la actividad están sujetos a una contribución del 2,5% destinada al Fondo Nacional de Turismo.
Un desarrollo regulatorio reciente que todo inversionista debería conocer: la Superintendencia de Industria y Comercio advirtió en enero de 2026 que los prestadores de alojamiento turístico que no respeten las condiciones pactadas en las reservas, o que realicen cancelaciones unilaterales, pueden enfrentar sanciones — una señal clara de que la vigilancia sobre este segmento se está intensificando a medida que crece su tamaño.
Una transformación que recién comienza y sus límites
La construcción para renta corta y los modelos Multifamily en Colombia no son una tendencia pasajera — responden a cambios estructurales en cómo las personas quieren vivir, viajar y administrar su patrimonio. Pero el crecimiento también genera fricciones que el sector apenas está empezando a resolver.
Mario Ramírez, presidente de Fedelonjas, ha señalado públicamente que el crecimiento de las rentas cortas representa una oportunidad real para el mercado inmobiliario, siempre que se desarrolle bajo reglas claras, formalidad y respeto por la convivencia en las copropiedades. Y hay una preocupación adicional que distintos analistas del sector están planteando: el riesgo de que la especialización de las constructoras hacia proyectos de renta corta desplace la construcción de vivienda VIS y VIP, intensificando dinámicas de gentrificación en zonas urbanas de alta demanda — un fenómeno ya documentado en sectores específicos de Medellín.
Para quien sigue de cerca el mercado inmobiliario colombiano, esta es una de las dinámicas más relevantes para observar en los próximos años — tanto por su impacto en el diseño de las ciudades como por las oportunidades reales, y los riesgos regulatorios concretos, que abre para distintos perfiles de inversionista.
lee también
Encofrados industrializados 2026
.
Preguntas frecuentes sobre construcción para renta corta en Colombia
¿Qué se considera renta corta en Colombia según la ley? Cualquier arrendamiento de un inmueble por un período inferior a 30 días se clasifica legalmente como servicio turístico, no como arrendamiento de vivienda, y se rige por el Decreto 1836 de 2021 del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.
¿Es obligatorio registrar una propiedad de renta corta en Colombia? Sí. Toda propiedad destinada a renta corta debe estar inscrita en el Registro Nacional de Turismo (RNT) desde agosto de 2022, con renovación anual obligatoria dentro de los primeros tres meses del año.
¿Cuáles son las ciudades con mayor demanda de renta corta en Colombia? Cartagena lidera con la mayor densidad de inmuebles por habitante, seguida de Medellín y Bogotá. Juntas, estas tres ciudades concentran el 46% de la oferta nacional de renta corta.
¿Cuál es la rentabilidad esperada de una inversión en renta corta frente a renta tradicional? La renta de largo plazo en Colombia rentabiliza típicamente entre 5% y 7% anual. La renta corta bien gestionada puede superar el 10% al 12%, aunque con mayores costos operativos y de gestión que deben restarse antes de comparar ambas opciones.
¿Puedo poner en renta corta cualquier apartamento dentro de un conjunto residencial? No necesariamente. El reglamento de propiedad horizontal del edificio o conjunto debe permitir expresamente el uso turístico del inmueble; de lo contrario, la actividad podría estar prohibida internamente incluso si cumple con la regulación nacional.
Fuentes:
- Amarilo — Tendencias del mercado inmobiliario colombiano para 2026 — amarilo.com.co
- Bancolombia — ¿Qué tan rentables son las rentas cortas en Colombia? — blog.bancolombia.com
- Bancolombia — ¿Qué es una propiedad multifamily? — bancolombia.com
- Conaltura — Rentas cortas: la nueva forma de invertir en vivienda en Colombia — conaltura.com
- Ciencuadras (Grupo Bolívar) — Conozca sobre rentas cortas y su mercado en Colombia — ciencuadras.com
- Revista Semana — Viviendas turísticas en Colombia: cómo el mercado de rentas corta está transformando el sector inmobiliario — semana.com

